El verano nos trae largos días de playa y ocio, pero también numerosos problemas de contaminación. Y es que el aumento del tráfico de vehículos a motor junto a las altas temperaturas, la ausencia de lluvias y el viento producen una mayor acumulación de contaminantes en el aire de las ciudades.

En ciudades que son destinos turísticos como Málaga, el problema de la contaminación del aire es fácil de analizar. En primer lugar, tenemos el factor de la contaminación procedente de los vehículos, ya que en verano aumenta el número de desplazamientos con vehículos a motor en las zonas costeras debido al incremento poblacional producido por la llegada de turistas y por tanto con un mayor número de vehículos tanto en la ciudad como en las carreteras. Los vehículos emiten principalmente gases como los óxidos de nitrógeno (NOx), monóxido de carbono (CO), dióxido de carbono (CO2) y partículas de pequeño tamaño (unas pocas micras) como las PM10 y PM2.5.

Por otro lado, tenemos el aumento de la temperatura en el interior de las ciudades debido a la presencia de superficies duras como edificios y pavimento en condiciones de estabilidad atmosférica, que se conoce como efecto ‘isla de calor’. La radiación solar que incide sobre los óxidos de nitrógeno y los compuestos orgánicos volátiles procedentes de los vehículos a altas temperaturas generan grandes cantidades de ozono troposférico que, a diferencia del de la capa de ozono, es perjudicial para la salud.

Para reducir los problemas de contaminación debemos colaborar todos, reduciendo el uso del coche y apostando por transportes más sostenibles y menos contaminantes como el autobús y la bicicleta. Además de reducir el tráfico en las ciudades, evitaremos problemas de aparcamiento y ayudaremos a reducir las emisiones de gases contaminantes y de efecto invernadero.